sábado, 5 de noviembre de 2011


"Un hombre del pueblo de Negua, en la costa de colombia, pudo subir a lo alto del cielo.A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.El mundo es eso un montón de gente, un mar de fueguitos. Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás.
No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos pequeños y fuegos de todos los colores.Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas.Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman.
PERO OTROS ARDEN LA VIDA CON TANTAS GANAS QUE NO SE PUEDE MIRARLOS SIN PARPADEAR, Y QUIEN SE ACERCA, SE ENCIENDE."

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